Kasta nace de una herencia humilde, rica y cocinada a fuego lento.
El Viso del Marqués, Córdoba y Campanar se encuentran en una cocina que mira al origen sin quedarse quieta.
Hay lugares que te marcan para siempre. Para Álvaro, esos lugares son El Viso del Marqués, en plena llanura de Ciudad Real, y Córdoba, donde el tiempo se cocina a fuego lento.
De ahí vienen los olores de la infancia, el sabor del tomate recién escaldado, las sobremesas eternas y las recetas que se aprendían mirando, no leyendo.
Kasta nace de ahí: de la necesidad de honrar lo que fuimos y de reinventarlo con respeto. Porque la cocina tradicional no está reñida con la creatividad. Al contrario, es su mejor aliada cuando se hace con cabeza, corazón y producto de verdad.
En nuestra carta conviven guiños a Andalucía y La Mancha con reinterpretaciones de clásicos de toda la geografía española. También hay espacio para creaciones propias, nacidas de la cocina, de la calle o de un antojo, pero siempre con el mismo principio: todo se hace aquí.